Desde hace pocas semanas en la esferas del Poder están intentando crear una nueva corriente de opinión respecto al origen, y por tanto culpabilidad, de la crisis económica y así desviar el foco de atención del Gobierno a otro punto.
Recordamos como en un primer momento buscaron un culpable en el sistema bancario extranjero —al nacional lo dejaron aparte porque nunca se sabe si sus servicios van a ser requeridos— que según era retratado parecía un océano repleto de tiburones más que a un tranquilo salón de ejecutivos. Pero como la realidad es tan tozuda, las cosas se pusieron “color de hormiga”: las cifras del paro saltaron por los aires; la construcción, uno de los motores económicos del país, se vino abajo; la desconfianza de los consumidores acampó a sus anchas; las pequeñas y medianas empresas empezaron a cerrar en avalancha y el sector turístico se estancó. Y la sociedad empezó a preguntarse por qué España era la peor parada y siempre le tocaba bailar con la más fea. Read the rest of this entry ?

Después del éxito que ha supuesto la implantación del carnet por puntos en el descenso de accidentes y víctimas mortales, sería lógico y aconsejable expandir sus efectos a otros ámbitos de nuestra vida. Este sistema vino precedido del triunfo en otros países, por ejemplo Francia, país que supuso, en la práctica, ser un conejillo de Indias.
Aquellos que esperan que haga una reflexión –en el mejor de los casos– o una despiadada crítica del estado de limpieza de nuestra ciudad van a sufrir una desilusión porque con tan recurrido título quiero hacer referencia a la necesidad que tiene la sociedad de una remodelación y desinfección de toda su estructura que está enferma, sucia y podrida.
El pasado fin de semana se clausuró el Congreso Local del PP y todo indica que fue un rotundo éxito (en el sentido que los políticos pueden entender el éxito). Hablarían de lo que les convenían, de lo bueno o positivo que hayan logrado y dejaron para mejor ocasión –que en términos políticos significa nunca– lo malo, perjudicial o negativo de su gestión. 

Cumplimos hoy el segundo 28-F tras la aprobación del Estatuto de Autonomía para Andalucía y el balance de su desarrollo no puede ser más pobre. El Gobierno de Chaves gastó toda la legislatura anterior en culminar el proceso de reforma estatutaria haciendo clara dejación de funciones y de cumplir sus compromisos y han pasado dos años y el olvido del PSOE sobre el Estatuto de Autonomía se hace insultante.
España ha superado, oficialmente, los 3.300.000 parados, de los cuales 1.200.000 no tienen ninguna cobertura por desempleo y el Gobierno no hace nada, ya que exculpar su (inmensa) parte de culpa y echársela al primero que pase por delante no es digno de catalogar como acción de gobierno.




