Hoy, recostada en nostalgia,
compongo un triste recuento
de los días que volaron,
de las cosas que se fueron,
de los ojos que cerraron
su luna nueva de invierno,
del viento en el mediodía,
siempre el mismo y siempre nuevo,
con un lugar en el mundo,
que a duras penas comprendo.




Cuando miramos a nuestro alrededor, nos inunda la zozobra: crisis, paro, futuro incierto… Pocos asientos para el optimismo y la confianza. En uno de esos momentos en los que la serenidad se me ausenta tomo en mis manos una antología poética de Rafael Alberti, la abro al azar:




