Sabido es que la baja productividad es uno de los problemas más graves de la economía española, es un factor clave para la competitividad, y depende -además- de muchos factores, y uno de ellos, el factor climático, es de vital relevancia. Todo el mundo sabe que no es lo mismo trabajar en el campo andaluz en un día soleado de primavera que en una tarde abrasadora de agosto. Es evidente que las condiciones climáticas afectan, en general, al rendimiento en el trabajo y por ende a la productividad.







