La gente se espabila como puede para contrarrestar los desagradables efectos secundarios de las obras. En Micaela Aramburu, los escombros, las máquinas, las vallas… no han acobardado a este comerciante que con gran sentido del humor y no menos arte, ha puesto sus mesas y sombrillas en medio de la calle. Read the rest of this entry ?






