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El Hospital de San Juan de Dios

6 Enero 2010

Según la historiografía portuense, el edificio que albergaba el Hospital de San Juan de Dios fue inaugurado en 1700, y aunque su construcción comenzó en 1679, hasta el siglo XVIII no se acabó lo que era el segundo cuerpo del mismo, que es el que se ha estado utilizando hasta hace relativamente poco tiempo para algunas dependencias municipales.  Son anteriores –del último tercio del XVII– las partes más emblemáticas: la iglesia, el claustro y las escaleras.

Es casi una constante que casi todo lo que se refiere a nuestro patrimonio esté en situación bastante delicada por no decir deplorable, así que no sería muy improbable que con estas lluvias alguna parte del antiguo hospital se derrumbase y se perdiese en poco tiempo.

Hace unos días nuestro alcalde describió este año de su mandato como “espectacular”, me gustaría señalarle que lo que a muchos portuenses nos parecería realmente espectacular sería que estos elementos de nuestro patrimonio no se pierdan, y que se hiciera un esfuerzo –esfuerzo que sí debiera ser espectacular– para no dejar que el, ya poco, acervo  patrimonial que va quedando, se vaya al garete.


4 comentarios

  1. Muy oportuno este “post” de hoy sobre el Hospital de San Juan de Dios, también el periódico Información trata este asunto en un artículo: La otra cara de los monumentos históricos de la ciudad


  2. Lo de los monumentos del puerto es de pena y de verguenza y ya estan preparando las copitas de fitur en Madrid y el pueblo cada vez mas abandonado.


  3. ¿A quién quieren engañar? El Puerto está de pena y las obras están casi todas a falta de las terminaciones, aún no se ha terminado completamente ninguna obra, todas están a falta de algo. ¿Espectacular? Espectacular es la caradura de muchos, eso es lo más espectacular.


  4. Realmente es penoso ver cómo un edificio tan hermoso se va deteriorando en el más absoluto olvido, y si bien es cierto que las continuas e inusitadas lluvias que nos vienen abrumando en estos últimos tiempos pueden contribuir a agravar el estado de ruina del hospital, e incluso pueden conllevar un súbito desplome, una pronta reacción por parte de las autoridades oportunas podría impedir la pérdida de esta emblemática construcción, donde además nacieron algunos portuenses, como mi marido. Esperemos que se lleven a cabo a tiempo las medidas necesarias, esas que en cualquier otro sitio seguro que se acometerían con rapidez y decisión.



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