
De impuestos y sueldos
13 noviembre 2009
Desde hace semanas es noticia dos hechos políticos de carácter municipal que por su escasa incidencia y su menor concurrencia nos tienen muy entretenidos. Por un lado, la bajada de impuestos, algo extraordinario que no sucedía –según dicen– en los últimos 20 años. El otro asunto llamativo es la congelación de sueldos de los miembros de la Corporación Local.
La bajada de impuestos es de tal relevancia e importancia que requiere de la necesaria publicidad en los medios de comunicación y es raro el día que no se escuche en la radio, la suerte que tenemos los portuenses porque vamos a pagar menos. Esta repetitiva propaganda, por ejemplo, no tuvo lugar el año pasado cuando nos subieron los impuestos, pero seguramente fue por olvido o descuido.
Analizando este acontecimiento milagroso como es la reducción de tasas o tributos locales veremos que tampoco es para tanto y no sólo por que el porcentaje rebajado será de un ridículo 1%, ni por la creación de dos nuevas tasas –una por utilizar recintos municipales para casarse (40 ó 70 euros dependiendo si decides “atarte” en el Ayuntamiento o en el Auditorio Municipal) y la otra por la vigilancia policial en casos especiales– sino porque no había otra alternativa “decente”.
Hay varias cosas seguras en el mundo y entre ellas está que si los políticos pueden, subirán los impuestos, ya que únicamente hace falta un buen motivo, algo que ahora no tienen. Hasta ahora, siempre que subían los impuestos se refugiaban en el incremento del IPC y este índice como cualquier oveja negra de la familia sólo da problemas, problemas para los ciudadanos que cada año vemos como todo sube de precio. Pero este año, la oveja negra de la familia, el IPC, se ha visto afectado por la crisis mundial –y muy española, por como se ha cebado con nosotros– y está como quien dice arrastrándose por el suelo (en el mes de septiembre, la nueva caída de los precios situó el Índice de Precios al Consumo en la tasa interanual del -1 %). Y en semejantes circunstancias, el político no tiene excusa para alzar la tributación, por lo que haciendo bueno el refrán “al mal tiempo buena cara” o “ no hay mal que por bien no venga”, se le da la vuelta a la tortilla y ahí tenemos un gran titular y mejor propaganda: el Ayuntamiento baja los impuestos. Todo esto olvidando el pequeñísimo detalle de la subida desproporcionada del 2009.
La misma explicación valdría para la congelación de sueldos. La situación es tan complicada que han decidido cobrar lo mismo (ni un euro menos), que en términos políticos se llamaría un acto de justicia social y en el lenguaje coloquial sería tener más suerte que un quebrado.
Socorro





