
Nada, no hay manera de librarse de los vándalos que siguen haciendo de las suyas en El Puerto y, desgraciadamente, cada vez es más frecuente contemplar todo tipo de porquerías, pintadas y destrozos; igual en edificios públicos como privados, mobiliario urbano, parques, jardines o en cualquier lugar que se preste a ello y por donde las hordas de descerebrados acampen.






