
El nuevo Parque de la Victoria
23 septiembre 2009
La visión estética a que nos obliga la realidad actual precede a un exhaustivo análisis de los componentes fundamentales que confluyen en la tesitura del nuevo Parque de la Victoria, y también por la complejidad de los estudios que se ha debido llevar a cabo por la parte de la especialidad técnica involucrada así como también de los expertos actuantes en la consecución fiel de las directivas de desarrollo futuro que vendrán a ampliar nuevas propuestas siguiendo los parámetros que el arte nos dicta. Por ello explicitaremos la constancia de los volúmenes desde el inicio y la concurrencia de la luminosidad que envuelve la estructura asistémica de la luz que ennoblece la naturaleza desde una incipiente vorágine como envoltura de la contextura espacial del Parque. Por eso, y obviamente, siguiendo los superiores principios de la exigencia histórica en la que se ubica y dada la implicación de todos aquellos factores que se imbrican en la reestructuración y modernización así como las actitudes de los miembros que antes de los deberes ineludibles del color, de la luz y de las mencionadas confluencias espaciales, contenidas en los susodichos espacios volumétricos que le dan rango de acción. Factores, como ustedes comprenderán, son absolutamente concluyentes por el desarrollo continuo de las formas. Sin embargo no debemos olvidar, de toda una serie de criterios estéticamente sistematizados y coordinados en un frente común de actuación perpetuadora. Se han tenido muy cuenta además los aspectos del reforzamiento y desarrollo de las estructuras sistemológicas de las últimas tendencias en el diseño de parques y jardines dentro de un grado epistemológico subsiguiente y subyacente.
Creemos que con todo lo dicho, queda perfectamente claro, diáfano, que el Parque de la Victoria, a pesar del limitadísimo presupuesto se ha plasmado en una realidad viviente que según las premisas básicas aceptadas, ofrece un espacio de verificación del más alto nivel artístico.
Es de lamentar que por una falta de acción general en la formación de actitudes estéticas y por la no superación de experiencias periclitadas al igual que por una deriva en la acción directa de las más mínimas incidencias intelectuales haya gente, plebe, que no comprenda el verdadero arte que aquí se sintetiza y confluye.
(Hemos reproducido íntegramente la opinión del experto y afamado crítico de arte portuense D. Sisebuto Macarrovilla que ha tenido la suma amabilidad de explicarnos, con elocuente juicio, su percepción sobre el nuevo Parque de la Victoria.)





Hemos hecho gestiones para que el propio Don Sisebuto Macarrovilla nos hiciera la traducción del texto, de modo que los mortales no ungidos por su sabiduría arquitectónica pudiesemos entender algo de su escrito, pero no le hemos visto el pelo.
Unos vecinos nos han comentado que creen que lo han metido en un manicomio y dicen también que puede haber sido por ser él la única persona a la que ha gustado la remodelación del parque, aparte, claro, del arquitecto que lo ha perpetrado.






Me ha encantado la disertación de D. Sisebuto que refleja totalmente la parida del Parque. A mí lo que me molesta son los 300.000 del ala que nos ha costado a los portuenses y la verdad es que no hay por donde coger la “cagada de dinosaurio” de la primera foto, ni el féretro de piedra (banco), ni “ná de ná”. Aún no he visto el Parque al natural sólo por las fotos, pero se me han quitado las ganas de ir. Creo que iré cuando se me olvide el “mogollón” de euros que nos ha costado. O sea el siglo que viene.
¡Coño con Don Siseputo! Me he enterao de to estupendamente. No me habia dado cuenta del arte que tiene la Victoria. Jod**… la leche que mmron¡¡¡
Vale la pena leer también el artículo escrito por E. Bartolomé en el diario de hoy que se titula: “Mamarrachada”.
Que bien se explica el gachó, como un arquitecto o un político, tremenda forma de no decir nada de nada hablando mucho. Muy bueno el cachondeo, muy real y muy actual.
Como lo de la Victoria queda ya un poco antiguo yo lo llamaría desde ahora el Parque de Don Sisebuto, creo que le viene bien el nombre, mi voto ya lo lleva.
Como el parque durará poco yo lo llamaría Parque Alcalde E. Moresco. Don Sisebuto es como “Nandía” en fino. Vaya porquería de parque, ¿adónde se han ido los 300.000 euros?
Pediría por favó una traducción ya que no me enterado de ná.
Aunque parezca mentira las fotos no reflejan tan maravillosa obra de ….., de lo que sea. Estando allí, en la majestuosidad del recinto, se podrá observar ese monumento a la “gran” cagada de dinosaurio que tan bien ha descrito Jartoyadetó. Y lo de la charca para patos enfermos es insuperable.
Zona Norte presentará propuestas a la segunda fase de la reforma del Parque de la Victoria.
Apertura sin pena ni gloria
Hemos hecho gestiones para que el propio D. Sisebuto Macarrovilla nos hiciera la traducción del texto, de modo que los mortales no ungidos por su sabiduría arquitectónica pudiesemos entender algo de su escrito, pero no le hemos visto el pelo.
Unos vecinos nos han comentado que creen que lo han metido en un manicomio y dicen también que puede haber sido por ser él la única persona a la que ha gustado la remodelación del parque, aparte, claro, del arquitecto que lo ha perpetrado.
De lo que no me cabe duda es del éxito de los bancos-féretros.
Después de ver las fotografías en Nuestro Mirador he ido a ver el resultado en “vivo” y da tanta pena.
Es una vergüenza la poca responsabilidad de los políticos cuando de lo que se trata es de gastar el dinero de los ciudadanos.