
Lo pequeño es hermoso
12 septiembre 2009
Ernst Friedrich Schumacher escribió en 1973 un libro con igual titulo, que recogía muchas de sus críticas a los sistemas económicos de Occidente, preconizaba una apuesta por la tecnología descentralizada y que la codicia sólo nos llevaba a la perdición.
¿La codicia? ¡qué casualidad! “La crisis económica no la han generado las familias trabajadoras ni los pensionistas. Se ha generado por la avaricia y codicia del sector financiero”, frase del Presidente del Gobierno antes de acudir a la Reunión del G-20 en Londres que resume a las claras sus ideas tanto políticas como económicas. Y aún así, sin tener culpa de nada y ser unas pobres víctimas, ahora, nos pide un pequeño esfuerzo: “Tenemos que hacer un pequeño esfuerzo para mejorar las cuentas públicas”.
Ese pequeño esfuerzo no es otra cosa que una subida de impuestos, que unos días es “pequeña, moderada y temporal” y “limitada” porque afectará a las rentas del capital, pero no a las rentas de trabajo ni a las sociedades y otros días, no se sabe, ya que en palabras de la Ministra de Economía, Elena Salgado, cabe la posibilidad de una subida del IVA, que afecta tanto al poderoso banquero o político como al pensionista y al desempleado sin derecho a los milagrosos 420 euros.
Pero lo mejor de todo es que, una vez más, lo hacen por nuestro bien, para que seamos solidarios, eso sí, por la gracia estatal. En palabras de la Vicepresidenta Primera, la subida de impuestos a las rentas más altas no es sólo por solidaridad con quienes peor lo pasan sino como “una inversión en un país mejor” y que según Zapatero va “a pedir una parte de ingresos a los ciudadanos con la idea básica de la solidaridad para que el Estado pueda cumplir con los sectores más desfavorecidos”.
Ese pequeño esfuerzo visto desde la perspectiva del gobierno y sus acólitos es hermoso porque está basado en una de las palabras favoritas de cualquier progre: solidaridad. Y quién no quiera ser solidario corre en riesgo de ser tildado y acusado de codicioso, egoísta, avaricioso, además de retrogrado, facha y fascista. Realmente, ya no importa la subida tributaria –por que la van a hacer de todos modos– sino que ante la falta de justificación y tomando el pelo a los ciudadanos recurran a la solidaridad. A estas alturas del partido, los españoles ya estamos hartos de demagogia barata y de ser solidarios cuando lo dicen los políticos. Este “préstamo” sin ánimo de devolución sólo tiene una causa y una finalidad: el origen se encuentra en la “magnífica labor” llevada por el Gobierno en cuestiones económicas y el fin es obtener más recursos para seguir con las mismas políticas que nos han llevado a vivir en este estado de bienestar; el que puede, los otros no se aguanten hasta que lleguen la ayudita, subvención o subsidio del Estado.
Puestos a pedir un pequeño –y hermoso– esfuerzo lo mejor es pedir memoria para cuando lleguen las próximas elecciones. Con un poco de memoria puede que nos libremos de aquellos que nos toman por tontos.
Socorro





