
Palacio de Villareal y Purullena
23 agosto 2009
“Agustín Ramiro de Ortuño fue uno de los claros ejemplos del desarrollo de la burguesía mercantil gaditana durante el siglo XVIII. Nacido en 1694 en Nápoles, en la década de los treinta del siglo siguiente aparece ya afincado en Cádiz, relacionado con actividades comerciales con Indias. El proceso de enriquecimiento habitualmente llevaba aparejado la necesidad de obtener carta de nobleza. Y así en 172 obtuvo la ejecutoria de hidalguía y licencia para fundar Mayorazgo. Unos años después compró el título de Marqués de Villarreal y el Señorío de Purullena. Una vez adquirida la casa palacio, el marqués, debió iniciar un proceso de reformas del que nada se sabe a excepción de unas obras efectuadas en 1753 en la parte trasera del edificio. Actualmente está prácticamente restaurado y es sede de la Fundación Luis Goytisolo.”
(Texto del “Podcast” del Patrimonio Histórico de El Puerto de Santa María)

“Uno de los cargadores a Indias que se asentaron en El Puerto, napolitano de nacimiento, aunque de origen español, fue don Agustin Ramírez y Ortuño, futuro marqués de Villarreal y Purullena.
Para la construcción de su casa en la Ciudad este comerciante compró unas casas en la calle Pozuelo, esquina a la de Cruces y, agregándoles las colindantes, formó la hermosa casa señorial que hoy conocemos, con un jardín y naranjal.
Esta adaptación de algo preexistente explica el contraste entre el patio, que en nada difiere de las casas de los demás cargadores de la Ciudad y los maravillosos salones o la escalera de acceso al segundo piso, majestuosa.
La decoración del palacio era de estilo rococó, lujosa y muy rica en detalles, que demuestra el amor del marqués por las bellas artes; él mismo pintaba y esculpía y era mecenas de artistas. Por otra parte, la prolija decoración de salones, estancias y capilla particular, demuestran la riqueza de este comerciante, al cual se le concedió el monopolio de embarque para las Indias de algunos productos en 1741, aunque debido a la protesta de los demás cargadores, este monopolio fue anulado.
Esta consistía en rocallas, colores pastel, dibujos al fresco en paredes y techos, cristales de Murano, espejos franceses y venecianos y muebles del estilo francés de la época.
Todo el mobiliario ha desaparecido de la casa, pero este palacio constituye una de las muestras más interesantes del estilo rococó en España, por ser uno de los pocos sitios donde éste se da en el país”
(El texto anterior ha sido tomado del libro “Guía Histórica-Artística de El Puerto de Santa María” de Olga Lozano Cid y Mercedes García Pazos, que fue editado por la Fundación Municipal de Cultura con la colaboración de Bodegas Osborne el año 1983.)






