La futura Ley de Economía Sostenible que el Gobierno nos va a “regalar”, se va a fundamentar en dos principios cuanto menos peculiares, la urgencia –muy mala consejera– y la imaginación –muy peligrosa compañera–. Esta Ley, la más importante de la legislatura en este ámbito según las propias palabras del Presidente, tiene que estar lista antes que acabe el año porque no nos podemos quedar sin regalo de Reyes –sin lugar a dudas, carbón– ; de ahí las prisas.
El día que a un lumbrera gubernamental se le ocurrió utilizar la frase “economía sostenible” el cielo debió de abrirse y aparecer ángeles y querubines con arpas incluidas, ya que desde que somos conscientes que estamos en crisis no hay día en que no aparezca un miembro del Gobierno y mencione la bendita palabra sostenible. Y si algo hacemos perfectamente los españoles es sostenernos “de milagro” en el mundo de los vivos.






