
Bibiana diría… ¡machismo en las señales!
22 Junio 2009Quizás muchos lectores conozcan el libro “Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas”, éxito editorial de hace unos años escrito por Allan y Barbara Pease, en él se hace una sátira con tintes científicos del por qué los hombres critican a las mujeres. Lo hacen por no saber mirar los mapas, por carecer de sentido de la orientación, y por muchas más cosas, entre ellas su forma de conducir.
Este libro me apareció de súbito en la memoria cuando hace unos pocos días voy conduciendo por la Ribera del Marisco y me topo con la siguiente señal, eso sí, provisional, que pretende aclarar algo en lo que todavía tengo mis dudas:
En los primeros instantes pensé –cosas de mujeres– que era un jeroglífico y que esas rayas representaban las espinas de un pez y que de alguna manera se trataba de una publicidad, no sé si psicodélica o subliminal, del “pescaíto frito”. Como el tráfico era intenso no me dio tiempo de entrar en más detalles.
A la vuelta, al cabo de más de dos horas, la circulación seguía siendo insoportable; entonces por Micaela Aramburu aparece casi mimetizado por las palmeras otro enigmático cartel, vean:
Desistí del intento de comprender aquello, y asumí que las mujeres no sabemos cómo entender los mapas. Unos metros más adelante veo como un auto casi atropella a un ingenuo viandante que creía que los pasos de cebra son respetados.
Me pregunto, si no sería deseable que la eximia ministra de la Igualdad interviniese para que las mujeres sepan entender los mapas y los hombres respeten el lugar por donde los peatones pasan.
Crisol T.






Tras consultar varios libros de criptografía egipcia, os explico su significado:
Entiendo que se trata claramente de un “Desvarío Visional” con varias opciones o trazadas correctamente explicadas por dibujitos (seguramente bocetos ganadores del concurso que la DGT imparte a los alumnos de primaria de la LOGSE)
En este “Desvarío” puedes optar primeramente por ir al aparcamiento, con la opción innovadora de regresar por otro camino paralelo e inverso, en caso de que se le olvide su cartera en casa. En una segunda opción puedes optar por ponerle al techo de tu coche una lucecita verde del “todo a yen” y hacerte pasar por un “solo-taxi”, siempre, por supuesto, teniendo cuidado con el autobús (bien señalado) que te impide avanzar hacia un camino de dirección prohibida. Está clarísimo, se descifra en un rato y sin necesidad de título de grado superior ni curso “Cececé”, ya que dispones de tiempo de sobra en medio del atasco de cada día para imaginar todas sus posibles interpretaciones.
Lo único bueno de este Desvío, es que gracias a él, ha desaparecido de Aramburu la plaga de insectos que acechaba entre palmeras, y no hablo de la que retrasó la tala de las mismas, sino a esa que lleva chalecos amarillos y gorras americanas.
Podrian poner unos semaforos provisionales aunque fueran, de los intermitentes naranjas, para avisar desde lejos a los coches