h1

Desobediente, contestona y embustera

19 junio 2009

Luna_aIba a llamar mi amiga Maruja para enterarme de cómo iba el asunto del ordenador y ver si ya tenía uno nuevo. No tuve que hacerlo, me la encontré en la calle Luna a la entrada de la Placilla.  Me contestó que no, que aún no lo tenía pero que el asunto iba por buen camino y que lo tendría pronto. Le expresé mis parabienes por la noticia que me daba y seguimos hablando de otras cosas. Esta amiga es, como mi vecina Olga, un auténtico torbellino: impulsiva, arrebatada y espontánea.  Pasa de un tema de conversación a otro con inusitada presteza, no está quieta, se mueve constantemente y cuando menos te das cuenta ya ha desaparecido; ella es, ya saben, eso que llamamos “culo de mal asiento”.  Charlar con ella es siempre una deliciosa aventura, no sabes por dónde va a salir ni cuál será el siguiente tema. Si te paras en la calle te ves interrumpida por la cantidad de gente a la que saluda, pregunta y atiende; lo mismo al vendedor de la Once que a la gitana que lleva romero, o el alcalde y su séquito.

Su diálogo es de un colorido enorme y muy difícil de guardar en la memoria. Al cabo del rato, después de despedirnos, me reía de una de las mil cosas de las que me había hablado. Muy de los jesuitas, frecuentaba, en su adolescencia, el sacramento de la confesión en San Francisco con su espiritual que era el P. Figares, su confesión era muy rutinaria, después del avemariapurísima de rigor le espetaba al sacerdote: “padre me confieso que he sido desobediente, contestona y embustera”.  La imagino diciendo esto y casi saltando del confesionario a la calle dejando al cura con las palabras en la boca y medio perplejo: Ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Patris…

De aquí pasa a la actualidad y me comenta algo de las elecciones europeas, del PP, de Zapatero, de sus nietos, de la crisis, y otra vez pasa a relatarme una apoteósica riña del padre Fernández Figares cuando le confesó que se había bañado en la Puntilla sin la púdica faldita que adornaba la periferia inferior del bañador. Al final dice   –con convicción absoluta– que una de las cosas que le hubiese gustado más en la vida era tener una pechera alta y con poderío, y añade que desde un andamio la habían piropeado cuando la vieron por atrás, sin inmutarse mucho exclama alegre: ¡es lo que hay! En ese momento me da un pequeño y cariñoso golpe en el brazo y dice: ¡Nos veremos! ¡Te leo siempre! Y se marchó hablando alto con una persona que pasaba por allí en aquellos instantes.

Me quedé un poco aturdida, no sabía si iba o si venía… Decidí bajar por la calle Luna y tomar un café en la esquina.

Crisol T.

Advertisement

Un comentario

  1. Ahora mismo nos comunican que Maruja ya tiene nuevo ordenador y…¡Una nueva nieta! ¡Nuestra más sincera y afectuosa enhorabuena!



Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.