
¿Qué le está pasando a Gambrinus?
9 junio 2009
Gambrinus, nuestro buen amigo y representante de la cerveza andaluza por excelencia, conocidos por muchos como “Manolitro”, ¿se ha vuelto metrosexual? Intentaré ser breve, pero analicemos juntos el pasar de los años sobre nuestro compañero:
El primer Gambrinus que recuerdo me cogió a una temprana edad en la que mi diversión cotidiana, muy lejana de la televisión, consistía en dibujar fantasiosas formas con el serrín del suelo de los bares donde me llevaba mi abuelo.
Este hombre, (Gambrinus o mi abuelo, da igual), poseía una plácida sonrisa, con los ojos entreabiertos y una sosegada mirada producida por la gran embriaguez o merluza que llevaba, dejado caer o apuntalado sobre el tonel de cerveza, cuba que de haberse movido, este señor obeso y desconocedor del mundo omega-3 que se avecinaba, ¡hubiese caído de espaldas al suelo! Sus mofletes eran rojos como su pelo, y su figura radiaba felicidad.
Con el segundo Gambrinus fue con el que yo comencé a compartir tardes de verano. Un señor un poco menos obeso, que parecía ser la mitad de feliz que el anterior, y apoyado sutilmente (que no tirado) sobre el barril. En todo caso, un hombre respetado entre la clientela de los 90.
Y la marca sevillano-holandesa cumplió sus 100 añitos y nos fuimos acostumbrando cada vez a un Gambrinus más dinámico y acorde con la juventud actual: ebrio, delgado, educado, adinerado y poseedor de una magnífica y “camomílica” melena rubia, dueño heredero de una cadena de bares con su propio nombre, y ganador, dicen las malas lenguas, de un exhaustivo casting de hombres bellos. Actualmente va al gimnasio y compagina sus cervecitas con bebidas isotónicas y comidas bajas en grasa.
Y por fin el cuarto e hipotético Gambrinus, que siguiendo la tónica a la que nos vienen acostumbrando, será el próximo candidato. Su parecido a un conocido jugador de fútbol es mera casualidad a la par que sospechoso. Un tipo canijo, musculosamente infeliz y adiestrado por asesores de imagen que le aconsejan invertir su tiempo libre en vender maquinillas con un increíble apurado.
Texto y Foto por Carlos Romero





