
Summertime in The English Cut (Temporada de Verano en El Corte Inglés)
29 mayo 2009(Es muy gratificante ver como nuestra plantilla de colaboradores crece, hoy se incorpora a ella Carlos Romero, y lo hace directo y por derecho, con un escrito pleno de sabor juvenil y de prosa fresca. Esperamos que sus colaboraciones sean frecuentes, le instamos a ello. ¡Sé bienvenido Carlos!)
Cansado de la caja tonta y sus ficticios colores, de la pasarela de Milán y sus cánones, de la multidestructora textil “Idiotec” y sus espectaculares “saras”, fábricas de humanoides clonadamente vestidos, cansado del “English Cut” y su peculiar manera de imponernos cuándo comienza o finaliza una estación del año con sus enormes y costosos carteles publicitarios donde posa, sin conocimiento de recesiones económicas, una modelo fuera de sincronía con los cambios climáticos que estamos políticamente soportando los habitantes de este planeta llamado Tierra… tierra que pondría yo en barbecho unos años, alejada de malas hierbas y de plagas de infectos insectos con chaqueta.
Cansado de ir desacorde con el clima, me siento como un bicho en medio del asfalto, me siento raro si no me adapto o formo parte de esta estúpida y acelerada carrera donde la meta, corras o no, sigue siendo la misma. Me siento raro en el autobús, muerto de frío en agosto y muerto de calor en enero.
Cansado de no poder comprarme una toalla de playa un 15 de agosto ni un jersey de lana un 2 de febrero, lucho y actúo de la única manera que puedo: Yo diré cuándo es cuándo… porque el mundo va seis meses más rápido que yo… y me canso.
Que no me diga el “English cut” cuando es el “summer time”, que el verano empieza cuando yo quiera bañarme en la playa, comerme mi primera tajá de sandía, beberme el primer gazpacho fresquito, sentarme en la terraza de Casa Paco a comerme una pavía o cuando me dé a mí la climática gana.
Y si mi bañador no va acorde con la moda primavera-verano de este año, es posible que sea porque sigue siendo el mismo que me compró mi madre en el mercadillo en aquel maravilloso verano del 89, cuando mi única meta era llenarme el culo de arena y comer macarrones descalzo y fresquito en el patio de atrás, previamente baldeao por mi abuelo con la manguera… sin climatizadores ni teles de plasma, con pantalones con rodilleras y con canicas y bolanchos en los bolsillos.
Seré el más tonto o raro, y sin contar al de “El Almendro” que hace la mili todos los años… ¿Será porque tengo frío en invierno y tengo calor en verano?
¿Qué por qué estoy tan cansado de tantas cosas?… Dirá la tele que es la astenia primaveral, o el estrés post o pre-vacacional… yo creo que debe ser que me estoy haciendo mayor.
Texto y Foto por Carlos Romero






Fantástico post, no sólo por denunciar la manipulación, adoctrinamiento y explotación que sufrimos cada temporada sino también por ser un texto fresco y divertido.
Me ha encantado.