
En sus puestos de salida
22 mayo 2009
La democracia española es una eterna carrera electoral. Cuando no son las elecciones nacionales, son las autonómicas, luego vienen las locales y cuando todavía no te has recuperado se presentan las europeas. Es imposible tener un poco de tranquilidad en este país, rodeados de políticos por todos lados. Políticos que no mienten pero que desconocen la verdad, políticos que están siempre ocupados a pesar de que no saben lo que es trabajar. Políticos, que al fin y al cabo, siempre están en sus puestos de salida para la carrera electoral.
Las elecciones son una tortura, a las que nos vemos sometidos. Falsas promesas envueltas en mensajes cursis que desde las tribunas son lanzadas al pueblo por el salvador de turno. Carteles, propagandas, eslóganes llamativos, cuñas radiofónicas o televisivas y mitines circenses de hipocresía, embustes y tomaduras de pelo, todo sufragado por el pueblo y para el pueblo.
Puede que sea una exageración o puede que sea una terrible certeza, nuestra democracia es un fraude. Los políticos, con su cara bien lavada y más dura que el cemento, se presentan como servidores públicos, cuyo único afán es solucionar los problemas del resto de los ciudadanos. Nos prometen cosas e incluso ponen sus manos en el “fuego” que nunca, nunca, van a hacer esto o aquello. Seres amables, comprometidos, inteligentes (a falta de comprobación), humildes, solidarios y sacrificados que han decidido dejar de ser corriente para ser una persona pública por nuestro bien pero que no dudan en machacarnos los oídos con retóricas vacías y con mágicos planes de actuación que no van a cumplir. Eso sí, por culpa de los demás. Y en cuanto te das la vuelta te endosan un nuevo impuesto o lo actualizan, te recortan tu libertad personal diciendo lo que es ético o no o te dejan en la cola del paro afirmando que todo lo hacen respetando la voluntad popular.
La voluntad popular interpretada por los profesionales de la política se convierte en la excusa de las más peregrinas ideas, de los más descerebrados planes, de privilegios para unos pocos y deberes para todos los demás. Es la moneda que se echa al aire, y sin importar si sale cara o cruz, siempre perdemos los mismos y gana el tahúr que la lanzó.
Socorro






Tienes toda la razón, se puede decir más alto pero no más claro; magnífico escrito. ENHORABUENA.
El Nandía y el Pesca están haciendo intento de compra de Telepuerro, para preparar las proximas municipales. Tambien quiren poner a la Zirvia en los puestos de salida.