
Las columnas del sistema económico
29 abril 2009
Ayer le dije a mi amiga Olga que me diera algunas de sus preguntas por escrito un día o dos antes de venir a plantearme sus interrogantes sobre Economía, para así prepararme algo y no tener que improvisar las respuestas en la conversación, le comenté que eso le garantizaría una información más completa, y me evitaría el hacer esfuerzos de memoria, memoria que -como se suele decir- ya no es lo que era. De todas formas hoy bajó a casa y no me había hecho mucho caso, no me traía, ni me había dado antes, nada escrito y enseguida me dijo:
—¿Vas a hablarme de algún vértice más de la Economía? —ella no se anda por las ramas, va directa al grano.
A esa hora, a la caída de la tarde, me encontraba un poco cansada y con cierta desgana para hablar de temas serios, me apetecía más hablar sobre algo más intrascendente o simplemente estar en silencio. No obstante, me hace las preguntas con tanta ilusión que no tengo más remedio que hacer un pequeño esfuerzo e intentar responderle.
—El otro día recuerdo que citamos dos de esos vértices o puntales que citas y que son como las columnas que sustentan el edificio económico. Hablábamos del Dinero, el Dinero con mayúsculas, como concepto… no como ilusión —al decir esta palabra miré a Olga y le noté como se desasosegaba al oírla—. Sí, aunque te cause extrañeza, el dinero es una ilusión, o quizás mejor definirlo como una peculiar ficción. Es un documento contractual que vale porque estamos todos de acuerdo en que valga. Es un acuerdo para intercambiar valor, detrás no hay nada, o nada más que el potencial económico del país que lo emita. Por eso te decía el otro día que si España volviera a la peseta sería un drama de dimensiones desconocidas, ¿qué potencial económico tendría detrás para respaldarla? ¿Un país en una crisis de la que nadie sabe cuándo se va a salir? ¿Quién sería el iluso que deseara cobrar en pesetas? —respiré con ansía—. Antes teníamos el patrón oro y el respaldo del dinero era el oro que poseía un país, pero ya hace mucho tiempo que dejó de utilizarse. Olga hizo ese guiño especial con sus ojos, entornándolos un poco y preguntó:
—¿Por qué razón se dejó de utilizar el patrón oro?
—Fundamentalmente por una muy sencilla, y esta es porque no se puede extraer oro al ritmo que crece la economía. Fíjate si por
cada coche u ordenador que se fabricase y vendiese en el mundo se tuviera que extraer la cantidad de oro correspondiente a su valor para así emitir billetes que respaldasen ese oro. Sería algo realmente imposible. El Dinero, otra vez con mayúscula, es uno de los soporte del sistema económico que tenemos, es una de sus columnas y los Estados son los responsables de conseguir que esa columna, sea estable, mediante las políticas monetarias adecuadas y también por las políticas reguladoras de la competencia. Se pasó el dorso de la mano por la frente. Observé como transcurrían unos segundos antes de que dijese:
—Creo que te has referido también al Estado como una columna relevante del sistema económico, ¿no?
Me acomodé en el sofá un poco cambiando la postura, tomé mis gafas y les dí varias vueltas entre mis dedos… Miré a la estantería del fondo en donde estaba el libro de Paul Krugman, “Economía de la depresión y la crisis actual”, curiosamente casi junto a un libro de J.M. Keynes titulado “Ensayos sobre intervención y liberalismo”. Se me vinieron varias cosas a la cabeza antes de decir:
—Sí. Sí, el Estado… el Estado —me quedé un poco absorta durante unos segundos—. La Economía y el Estado son como un mal amor. Como podrás observar en cuanto al Estado se refiere hay dos soportes, uno el que hemos visto del Dinero y otro el que se refiere a la seguridad y otras condiciones básicas que el Estado debe proporcionar para que el sistema económico funcione.
—¿Cuáles son esas condiciones básicas a las que aludes? —me preguntó diligente.
—Pues, seguridad para la protección de las propiedades, normas de salubridad, normas para garantizar todos los servicios y productos de la economía. El estado también deberá aportar elementos de infraestructura a la economía, y después otra faceta muy importante es la de hacer cumplir las leyes respecto a la competencia. Antes quería comentarte que esta es, como bien puedes observar, una de las columnas del sistema pero es una columna un tanto singular, pues Estado y Economía siempre andan a la gresca, el Estado inunda a la Economía con leyes e impuestos y ésta desea menos reglamentaciones y menos pago de impuestos.
Hice un leve gesto para indicarle que terminábamos, por hoy, la conversación y añadí:
—Ya te dije, un mal amor…
Crisol T.
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