Me sentía muy a gusto esa tarde releyendo algunas páginas de esos libros que alguna vez marqué y que de tarde en tarde repaso; me dio un leve ataque de risa con el ácido ingenio de Bertrand Russell al leer una de sus más celebradas frases: “Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos por hacer lo posible imposible”. Pensé que era muy cierto, y que incluso eso permitía definir la política como el arte de hacer imposible lo que es posible. El turbador sonido del teléfono me sacó rápidamente del ensimismamiento y descolgué con desgana:
—¿Sí? —enseguida identifiqué la voz que me hablaba, era Olga, mi vecina.
—Bien. Baja ahora. Tengo un rato, sí —le contesté. Read the rest of this entry ?






