Desde hace pocas semanas en la esferas del Poder están intentando crear una nueva corriente de opinión respecto al origen, y por tanto culpabilidad, de la crisis económica y así desviar el foco de atención del Gobierno a otro punto.
Recordamos como en un primer momento buscaron un culpable en el sistema bancario extranjero —al nacional lo dejaron aparte porque nunca se sabe si sus servicios van a ser requeridos— que según era retratado parecía un océano repleto de tiburones más que a un tranquilo salón de ejecutivos. Pero como la realidad es tan tozuda, las cosas se pusieron “color de hormiga”: las cifras del paro saltaron por los aires; la construcción, uno de los motores económicos del país, se vino abajo; la desconfianza de los consumidores acampó a sus anchas; las pequeñas y medianas empresas empezaron a cerrar en avalancha y el sector turístico se estancó. Y la sociedad empezó a preguntarse por qué España era la peor parada y siempre le tocaba bailar con la más fea. Read the rest of this entry ?







