
LIBERTAD Y JUSTICIA SOCIAL
27 marzo 2009
Llegué arriba casi derrengada, dejé el carrito de la compra apoyado en la puerta de entrada y comencé la tarea de buscar las llaves. En ese momento salía de su casa, mi amiga y vecina Olga. Se paró a mi lado, y amablemente apartó un poco el carrito para que yo pudiese abrir con comodidad. Algunos de mis lectores conocerán a mi amiga, he escrito algunas cosas sobre ella, Olga es una inveterada aficionada a la economía, tema que le preocupa mucho y aprovecha cualquier ocasión para conversar del mismo. Enseguida le vi cara de querer hacer una pregunta. Entramos en casa, y sin dejarme llegar a la cocina disparó:
—Crisol, ¿tú crees que el sistema económico está en consonancia con los principales valores de nuestra sociedad?
Casi me atraganto cuando escuché la pregunta y un cálido sofoco me subió a la cara. Intenté ganar tiempo.
—¿Te refieres al sistema económico o a la economía como sistema? -y añadí- Fíjate que no es exactamente lo mismo.
Me miró y se quedó pensativa durante esos segundos justos que yo necesitaba para estructurar una respuesta. La verdad es que no me dio mucho respiro y enseguida prosiguió diciendo:
—Sí. Tienes razón, he querido decir la economía como sistema.
No me sentí aún muy segura de poder responder con soltura y empecé diciéndole:
—Pienso que actualmente los valores centrales de nuestra sociedad son la libertad y la justicia social —respiré un poco—, estos son unos buenos referentes o patrones para evaluar la economía como sistema. Por ejemplo, si percibimos la economía como un sistema que sirve a la libertad haremos una evaluación positiva de ella, ¿no crees?
Le pregunté para seguir ganando tiempo e ir pensando con la mayor rapidez posible. Ella contestó:
—Sí, es una buena idea, eso sirve para evaluar muchas cosas, por ejemplo un partido político o un sindicato. Podemos preguntarnos, ¿tal partido nos llevaría a tener más posibilidades de vivir con libertad? ¿Tal organización funciona acorde con postulados de justicia social? Sí. Me agrada eso.
Me sentí halagada por haber salido —de momento— del atolladero y le dije:
—Observa que aquí se introduce la subjetividad, pues quien considere o entienda que la economía es una amenaza para la justicia social la rechazará de plano.
Al decir estas palabras apareció mi marido y se apoyó con el codo en el umbral de la entrada de la cocina. Me miró expectante. Sin hacerle caso, proseguí hablando como si él no estuviera allí.
—Es cierto que la economía margina y daña a bastantes personas, pero no únicamente la enjuiciamos respecto al tipo de libertad y de justicia social que supone, sino que nos interrogamos también a cómo contribuye al progreso y si supone alguna aportación en la búsqueda de la seguridad emocional y del sentido de la vida para todos nosotros. Mira —paré un poco para tomar más aire—. Progresar conlleva esperar una transformación en nuestras vidas. ¿Aporta la economía algo en este sentido? ¿Se ocupa la economía de las necesidades humanas de seguridad emocional y de dar sentido a la vida? —ya estaba lanzada y añadí:— La libertad, la justicia social, el progreso y también el sentido de la vida y el equilibrio emocional, son como varas de medir para evaluar a la economía como sistema.
Mi marido permaneció hierático apoyado en el marco de la puerta e hizo una leve señal de asentimiento con los ojos y la cabeza. Olga dijo:
—Crisol, ¿por qué no escribes esto? Me gustaría tenerlo por escrito y reflexionar sobre todo lo que has dicho.
Mi marido abrió la boca y mirándome sonriente emitió una sola palabra:
—Hecho.
Crisol T.






“La libertad, la justicia social, el progreso y también el sentido de la vida y el equilibrio emocional, son como varas de medir para evaluar a la economía como sistema.”
Muy de acuerdo con esto, pero además con eso (lo dice antes en el escrito) se pueden evaluar efectivamente muchas cosas, como un programa electoral por ejemplo.
Me ha caìdo en gracia leer a Crisol T. preguntarse si… “Progresar conlleva esperar una transformación en nuestras vidas. ¿Aporta la economía algo en este sentido? ¿Se ocupa la economía de las necesidades humanas de seguridad emocional y de dar sentido a la vida? —ya estaba lanzada y añadí:— La libertad, la justicia social, el progreso y también el sentido de la vida y el equilibrio emocional, son como varas de medir para evaluar a la economía como un sistema” …
Me pregunto y contesto: ¿Parte de un sistema econòmico colapsado, agonizante… desesperado?… me imaginè que los niveles de disfuncionabilidad social, polìtica, religiosa, y econòmica del mundo actual suben el ìndice de comportamientos adictivos en todas las sociedades… NO HAY QUIÈN SE SALVE… ¿còmo controlar esta variable que se traduce en drogadictos, alcohòlicos, mujeriegos, comedores compulsivos, neuròticos; y màs adicciones que llevan al hombre genèricamente hablando, a un estado de tanta impotencia producto del agotado sistema capitalista que amenaza con mayor desolaciòn, pobreza y sobre todo pèrdida de esperanza, confianza, fe en el futuro. Estamos presenciando signos de los ùltimos tiempos donde los valores èticos, morales y profesionales se han perdido… en cambio, se ha incrementado el egoismo, la individualidad, el acaparamiento y secuestro de la humanidad entera que danza al ritmo de la inflaciòn, deflaciòn… producto de los abusos de poder, de la corrupciòn de los servidores pùblicos y de la concentraciòn de la riqueza y medios de producciòn en pocos hombres y mujeres que son parte de la pequeña èlite donde se concentran capitales, equipos, fuerzas de producciòn que generan la riqueza.
Doña Richie le agradecería que me resumiera qué es lo que quiere decir, porque no me he enterado de nada. Gracias.