
“El Ferrando” de Federico Rubio
14 febrero 2009(En agosto del pasado año 2008, la archiconocida empresa Google en la loable tarea de recuperar libros importantes de todas las bibliotecas del mundo, y ponerlos a disposición de los lectores, digitalizó un ejemplar del libro “El Ferrando: Contestación a la crítica de dicho señor al libro chico” escrito por nuestro muy ilustre paisano el Dr. Federico Rubio y Galí. Nos complace ofrecer a todo aquel que pueda estar interesado en la citada obra, la posibilidad de descargarla del “Box” de “Nuestro mirador”. Hemos pedido a Crisol T. que nos escribiese una pequeña síntesis biográfica sobre Federico Rubio.)
Rendido homenaje y recuerdo
En la calle Larga en el que hoy es el número 109 -allí hay una placa recordatoria poco visible- nació el 30 de agosto del año 1827, uno de los más insignes hijos de El Puerto, Federico Rubio y Galí. Estudió medicina en la Facultad de Cádiz, se licenció en 1850. Fue un alumno brillante, que ganó la plaza de ayudante disector en 1845 e incluso publicó un Manual de Clínica Quirúrgica (1849) antes de acabar la carrera.
Al término de sus estudios se instaló en Sevilla, allí no tardó en adquirir un gran prestigio como cirujano, se relacionó también con los ambientes intelectuales y políticos más progresistas. Como fruto de esas relaciones escribió El libro chico (1863), folletito en el que Federico Rubio intentó resumir sus ideas filosóficas y psicológicas, que desarrolló después en un volumen de más de doscientas páginas, titulado El Ferrando (1864), publicado para defenderse de una despiadada crítica adversa. Creemos que es muy relevante el hecho de que el Dr. Federico Rubio fue uno de los primeros médicos en el mundo que llegó a formular de modo preciso lo que hoy se ha dado en llamar patología social, principalmente en su discurso La Socio-patología (1890),
así como en el libro titulado La Felicidad. Primeros ensayos de patología y de terapéutica social (1894), que publicó firmado con el seudónimo de «Doctor Ruderico». También es destacable su obra póstuma: La mujer gaditana: apuntes de economía social. Este libro fue una de las primeras aproximaciones a la Economía Social que aparecen en el siglo XIX, donde distintos pensadores, políticos e intelectuales relacionan este concepto con todo lo vinculado a los problemas y sufrimientos sociales que aparecen con el inicio de la industrialización en la Europa de ese siglo.
Tuvo una abundante experiencia médica en el extranjero, trabajó en Londres -como cirujano junto a uno de los más célebres del mundo que era William Fergusson- en Montpellier y en París, donde completó su preparación quirúrgica en los servicios hospitalarios con figuras de la medicina de entonces. A su vuelta fundó la Escuela Libre de Medicina y Cirugía de Sevilla, que fue la primera en España que contó con cátedras destinadas a las especialidades y a disciplinas básicas como la histología. Fue diputado en Cortes por Sevilla. La República lo nombró en 1873 embajador en Londres pero no llegó a ejercer como tal, dado que el Gobierno británico no reconoció al régimen español de aquella época, no obstante volvió a aprovechar su estancia allí desde el punto de vista científico. También viajó a los Estados Unidos, donde visitó las principales instituciones relacionadas con la cirugía de Nueva York, Filadelfia y Chicago.
Una larga y fecunda vida no podía ser ajena a anécdotas de todo tipo. Recuerdo haber leído que a pesar de ser de un republicanismo a ultranza, gozó de la total confianza del rey Alfonso XII, quien le confió el cuidado de su esposa Dña. María de las Mercedes. También se cuenta que de joven en Cádiz, ganaba algún dinero para ayudarse en los estudios, dando clases de esgrima.
Murió en Madrid en 1902, el año que nació Alberti.
Crisol T.






Al ser llamado el Dr. Federico Rubio a palacio por primera vez por Alfonso XII para visitar como médico a la reina María de las Mercedes, le dijeron que no podía pasar a las habitaciones regias sin ir vestido de levita y contestó: “Yo no he venido a esta casa por mi voluntad, se me ha llamado para ver a un enfermo y vengo con el traje que suelo usar en el ejercicio de mi profesión”. Creo que esto es rigurosa verdad histórica.
Es una pena que los niños y jovenes no sepan nada de los grandes personajes del Puerto, desde el Ayuntamiento (Cultura y Educación) se debería hacer algo, por ejemplo, campañas anuales en los colegios e institutos para dar a conocer estos grandes hombres a los chicos portuenses, y hacer que ese conocimiento forme parte de su cultura básica.
Coincido plenamente con el comentario de “Seguidora”, lastimosamente los niños y jovenes de ahora no saben nada de los personajes de El Puerto, ni del patrimonio de aquí: casas-palacio, monumentos, etc. Creo que esta página Web y otra, Gente del Puerto, están batallando en el sentido de propagar cultura de El Puerto, creo que hay que felicitarles por ello.
Miren ustedes, no sean ingenuos, la cultura no interesa porque para los políticos no es rentable nunca, con la cultura la gente puede caer el tremendo vicio de pensar y eso es muy malo para los políticos. Además la partitocracia española ya ha dado de sí todo lo que podía dar, o sea nada, desconcierto, crisis y un país marcha atrás a toda velocidad e imparable. Y son unos (PSOE) y otros (PP), ambos.
Si hay españoles que confían en este esquema -que ellos, los políticos, denominan “democrático”- en donde dos partidos se reparten todo lo que hay en el morral, están muy equivocados. Nos gobierna una chusma y aspira a gobernar otra chusma y a eso se le llama de siempre oclocracia, o sea gobierno de la gentuza. Curiosamente la ocultación sistemática de esta palabra -oclocracia- y el empacho que nos provocan con la palabra “democracia” casi me parece una maniobra inteligentemente urdida, aunque dudo que eso sea algo consciente con tanto borrico en despacho y con coche oficial. Me da pena que sean ustedes tan inocentes y crean que ellos van a hacer algo por la cultura o simplemente por la sociedad a la que se deben y que los ha votado.
¡Pissha! ¿Ta fartao arguna letra?
Lo firmo enterito.
Añado estas verdades tomadas de un artículo de: http://www.votoenblanco.com
“…Gastan demasiado en campañas electorales, derrochan en publicidad y en campañas de imagen y autobombo; gastan el dinero público como si no tuviera dueño; colocan a los familiares y amiguetes en cargos públicos; otorgan los concursos oficiales a sus allegados; se sienten a gusto con la corrupción; conviven con delincuentes y algunos hasta se saltan la ley; se hacen condonar deudas y prestamos por las mismas instituciones financieras a las que están obligados por ley a controlar; mienten; engañan; se suben los sueldos en secreto; aumentan los impuestos a los ciudadanos tras prometer que los bajarían; piden comprar productos españoles, pero encargan los uniformes de la guardia civil en China; defienden la igualdad, pero viven atiborrados de privilegios; intervienen bajo cuerda en el mercado; envían “recaudadores del partido” para sacar dinero a empresarios; aplican la justicia con diferente vara de medir, “según convenga a la jugada”, como afirmó el ministro de Justicia, y realizan otras muchas “fechorías” antidemocráticas.
Son nuestros políticos, no todos, pero sí bastantes de ellos, los suficientes para lograr que estén por los suelos el prestigio y la imagen de un colectivo que debería ser ejemplo y vanguardia de la sociedad.
Son gente que, al igual que los tiburones de Wall Street, ha perdido el norte y nos han precipitado en la crisis. Han olvidado lo que es la democracia y se han subido encima de los ciudadanos, que son los que les pagan el sueldo, ignorando que la democracia es el poder del pueblo (demos). Su peor pecado no es la corrupción, con la que conviven más fácilmente que con la disidencia, sino haber asesinado la democracia, transformándola, a traición, en una despreciable oligocracia de partidos todopoderosos, insaciables y prácticamente impunes. Han hecho de esos partidos políticos, ideados en principio para facilitar la participación del ciudadano en la política, los enemigos de la igualdad, la justicia y la convivencia. Los partidos son hoy organizaciones autoritarias y enfermas de arrogancia y centralismo que impiden que la democracia, la igualdad, la libertad y la justicia avancen.”
De esa gente, los políticos, ya no se fía casi nadie, nada más están con ellos los de la posibilidad de mamandurria, los pelotilleros y los aprovechaos. Veremos si tenemos suerte y cambian las cosas, aunque no me fío.