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La última esperanza

12 febrero 2009

optimismDicen que lo último que se pierde es la esperanza y a ésta se han agarrado los políticos. Todos confían en que la crisis se arreglará pero son incapaces de decirnos ni como, ni cuando. Lo cual no sorprende ya que tampoco pueden explicarnos cual es su origen. Lo único que son capaces de hacer, y que han hecho siempre, es exculparse y buscar culpables en otros lados.

¿Qué hacen los políticos? Principalmente esperar el milagro (“progre”, por supuesto). El mundo ha cambiado con la llegada de Obama y él nos tiene que sacar del lío. Pero mientras esperan hay que simular que hacen algo. Difícil tarea después de tardar una eternidad en percatarse de la situación catastrófica de nuestra economía y de que las medidas de salvación tampoco nos ayudan a salir a flote. Como vivimos en un país alérgico a cualquier cosa que huela a cristianismo, en vez de refugiarse en la esperanza se acude a otra palabra de connotaciones más progresistas, el optimismo, definida por la RAE como: 1º, la propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable y, 2º, la doctrina filosófica que atribuye al universo la mayor perfección posible.

Así, el optimismo se ha convertido en la nueva receta económica y aunque es cierto que con ella no se come, ni se paga las facturas, son cosas sin importancia. Hay que intentar poner al mal tiempo buena cara y sacar algo positivo del descalabro del empleo, de las hipotecas y demás desgracias. Sólo hace falta un poco de esfuerzo (esfuerzo por parte del pueblo, que los políticos ya están cansados). La segunda acepción, es más difícil de aplicar: podemos admitir el hecho que la Tierra sea perfecta pero quienes la habitan somos demasiados traviesos y los que ostentan el poder -detentar en muchos casos-perfectos es una cualidad que ni soñando podríamos aplicar.

Sería mucho más aconsejable la esperanza que es el estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. Y deseamos un mundo mejor pero los políticos nos regalan una triste realidad y un preocupante futuro.

Socorro

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2 comentarios

  1. Le paso una frase que quizá le guste y le venga bien. “La política no es el arte de hacer felices a los hombres, sino el de depravarlos para oprimirlos” (Montesquieu)


  2. Muchas gracias. Es una frase que no conocía y que me parece muy adecuada a la realidad que estamos viviendo o sufriendo.



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