h1

Aquí en todas partes

25 enero 2009

(Consideramos un verdadero lujo que en nuestro “blog” publiquemos el primer artículo de Virginia Cobos. Virginia no puede negar la poesía, ni renegarla, porque en sus escritos -inevitablemente- subyace el verso atado a sus palabras. Lo que ella dice también es voz y canto, ese canto que emana prodigioso de la garganta cuando nos regala el milagro de su voz. Bienvenida Virginia.)


mar52Cuando desde la amistad he recibido una invitación para participar en esta entusiasta y fresca propuesta de expresión, este sencillo proyecto de discurso libre, en el que El Puerto será el cauce común para aguas diversas, mi primer impulso ha sido ponerme a pensar, humilde pero firmemente, en el significado que este nuestro enclave le da a mi rutina más diaria, y por tanto, más sentida.

Esta ciudad tiene la virtud de estar siempre cerca. No importa qué caminos hayamos recorrido, ni qué insuperables distancias se extiendan por delante, como puertas multiplicadas por sus hojas: Su cercanía es palpable, se mastica, y transpira por los recuerdos, como carne. Nos agita y nos marca, y por eso no se puede sacudir como una llovizna temprana; más bien se lleva en el cuerpo con tal perseverancia que casi se nos ve en la cara. Si quisiéramos mentir, ni tan siquiera nuestros pies nos creerían, pues la portamos visiblemente anclada al alma, como una medalla, en cualquier parche de los mapas, allá donde los vientos del azar se encaprichan en arrastrarnos como arena suelta. Y no importa tampoco si el sol no se nos hizo real en esta ciudad por primera vez. Y es que, aunque se llegara a ella después, en otros amaneceres, acaba absorbiéndonos como una tormenta hasta raíces recónditas aún por germinar, y siempre terminamos siendo parte de sus piedras, sin mirar atrás y sin fechas exactas.

Y he descubierto que, tras esa síntesis misteriosa, estemos donde estemos, cualquiera de nosotros, cuando decimos “aquí“, decimos “El Puerto”, y nombramos irremediablemente, sin ser conscientes de ello, este nuestro referente que, de forma tan extraña, ejerce una atracción de emociones mezcladas que nos conducen a centrar en este “aquí” todas las metas, o todos los descansos, o todas las residencias, hace ya siglos.

Y desde este lugar, que es nuestro “aquí” en todas partes, intentaré contar de vez en cuando algún devenir curioso o quizá excepcional, como cualquier otro testigo entresacado de esta pequeña multitud tan decididamente compartida que nos hemos empeñado en reunir.

Virginia Cobos

Advertisement

3 comentarios

  1. Efectivamente es un lujo el artículo de Virginia Cobos. Estáis poniendo el listón bastante alto; eso está bien. El comentario de la calle Nevería, pueden estar en lo cierto pero yo he vivido en esa maravillosa calle y siempre al desembocar en ella, vengas de donde vengas, siempre hace viento. ¿Será la situación? o ¿Quizás venga de eso lo de “nevería”?
    Un abrazo y mucha suerte.


  2. Pocas veces me quedo sin palabras y esto es lo que ha sucedido después de leer tan maravilloso escrito. Así que es una novedad. Por tanto, únicamente me queda dar las gracias a Virginia. Y bienvenida.


  3. Este artículo me ha encantado. Su segundo párrafo hace volar la imaginación… siento conocer El Puerto sin haber estado allí, porque la forma tan accesible y familiar que lo presenta Virginia hace que pueda compartirse a través de los sentidos del alma. Indescriptible sensaciòn de aromas de mar y tierra. Bella descripción del profundo sentido de pertenencia al Puerto.



Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.